20 noviembre, 2015

La trufa se ha considerado siempre un producto de lujo por su cautivador aroma e intenso sabor. Desde Creative Signatures, giramos las tornas para ponerla al alcance de todos.

La producción mundial de la trufa proviene casi toda de Europa, con España como uno de los territorios más protagonistas: las provincias de Teruel, Huesca, Castellón, Soria, Navarra o Cataluña son terrenos idóneos para su crecimiento. Aunque, en la antigüedad, las trufas eran considerados alimentos con propiedades afrodisíacas y medicinales y sólo se servían a reyes y nobles, hoy son un tesoro también para nuestras mesas. Menos mal, sinó… ¡lo que nos habríamos perdido!

Trufa Nandu Jubany

¿Cómo encontrar trufas?

Lo primero que hay que saber sobre la trufa es donde encontrarla: viven y crecen debajo de la tierra (entre unos 3 y unos 25 cm bajo la superficie del suelo), asociadas en las raíces de árboles como encinas y robles.  Si crees haber encontrado alguna, asegúrate que presenta una forma redondeada irregular, con una superficie rugosa, y no te asustes si la ves demasiado grande -¡pueden pesar hasta medio quilo!-.

Es importante saber que la recolección de la trufas está muy regulada y se debe tener una serie de permisos. Cuando los consigamos, ya podemos ir a la aventura acompañados de perros adiestrados que las encontraran por su olor. Lo habitual es salir con uno o dos perros para poder gestionar la tensión entre ellos.

Y los menos atrevidos… ¿Cómo podemos comprar trufas?

Fresca, congelada o en conserva seca. De estas tres formas podemos comprar trufas los amantes de este increíble producto. Como suele pasar, la trufa fresca puede comprarse durante su época de recolecta y es la forma con la que más se aprecia su aroma y su sabor. Justo antes de comerlas, se deben lavar con agua y cepillarse con un cepillo de cerdas suaves y podemos mantenerla en la nevera durante dos semanas, siempre envuelta de un paño húmedo y en un recipiente hermético.

En el caso de las trufas congeladas, se deben dejar descongelar en frío para poder cortarlas sin problemas y -una vez listas- se utilizan como si fuesen frescas. Y, para los que quieran disfrutar de la trufa todo el año, las conservas también son una muy buena opción: vienen mezcladas con vino, que mantiene su aroma y sabor. Otra manera de disfrutar del exquisito sabor de  las trufas es a través de sus derivados: desde aceites de trufa, mantequillas de trufa o pastas de trufa, hasta salsas de trufa, patés de trufa, etc.

Al lío… ¿Cómo cocinar trufa?

Aunque cocinar la trufa es algo sencillo, hay que conocer algunos trucos. Su  aroma y sabor son la máxima garantía de este ingrediente, por lo que hay que añadirla a última hora de la cocción de los alimentos para que no desaparezcan. Si la trufa es fresca, una de las mejores opciones será rallarla o laminarla sobre nuestro plato. Por lo general, funciona de manera excelente con alimentos más bien planos de sabor como la pasta o la patata y también puede utilizarse para aromatizar arroces, huevos, harinas, etc. (es conveniente que lo haga al menos durante 24 horas).

Para cocinar, algo muy importante es distinguir la variedad de la trufa (nosotros ya te lo explicamos en nuestro artículo sobre tipos de trufa) y –como siempre- ir de la mano de los expertos. Con nuestro curso online ‘Desvelando los secretos de la trufa’, el reconocido chef Nandu Jubany te lo explica todo sobre este fantástico producto, además de llevar hasta tu cocina algunas de sus mejores recetas. Si quieres, también puedes elegir el curso online con kit de trufa para que puedas cocinar con los mejores productos.

Conservación de la trufa

Para poder disfrutar durante más tiempo de la trufa, existen distintos métodos de conservación: el primero –conocido ya por todos- es congelarla. Además, también se puede sumergir la trufa en vino o licor para poder disfrutarla  durante un año o utilizar aceite neutro (hay que laminar la trufa y sumergirla) para que esté en perfectas condiciones un mes entero.

This Post Has 0 Comments

Leave A Reply